lunes 13 de febrero de 2012

San Francisco Cartografia Humana

Esperamos a Mark Zuckerberg y a Robert Scoble para la sesión de fotos. Palo Alto está que arde con la salida a bolsa de Facebook. El mundo está que arde con la salida a bolsa de Facebook pero es en Palo Alto donde uno puede obtener información de primera mano, acceso a los que de verdad pintan algo en esto de las teckis. Ya se sabe que unos 1000 empleados de Facebook se convertirán en millonarios de la noche a la mañana. Algunos de los empleados de Facebook comenzaron a trabajar en la red social sin sueldo pero a cambio de acciones.

Mientras que todo eso llega dirijo la mirada hacia algo más común, dirijo la mirada hacia las calles de San Francisco, al Gabinete de Curiosidades que es esta ciudad espejo espejismo. Una cartografía humana, serendipia del ser abocado a ganarse la vida en sus múltiples formas posibles, lejos muchas veces de toda esa atrofia escrita por financieros, intelectuales y empresarios del lucro personal que pretenden convencernos de la necesidad de ajustarnos el cinturón.

Silicon Valley tiene muchas caras y sería bastante ridículo por mi parte no fotografiar y hablar, conversar, de las otras gentes que son mayoría en el Bay Area. Muchas de estas gentes están lejos de las Tecnologías, de Stanford, de Berkeley y de la cultura Tech Freak. La cultura tech freak da para un análisis sociológico muy divertido, lo dejo para otro día. El epicentro del conocimiento del Silicon Valley y su impacto universal tiene algunas caras que sonrojarían a los estudiosos del futuro de la sociedad.

The Cabinet of Curiosities abre las puertas a una verdadera multidiversidad de la necesidad hecha gloria y abre los ojos al american show: todo por el progreso y la dignidad. Un saludo

VCrown





























































































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domingo 22 de enero de 2012

San Francisco Cosmopoly de Silicon Valley


San Francisco, cosmopoli del Silicon Valley, ciudad taxonomista del life style de la costa oeste de los Estados Unidos. Ciudad de espejismos y arquitecturas atrevidas.


Todos ya sabemos que Estados Unidos es un show, y digo show como entretenimiento aplicado a los negocios y la empresa y por deferencia a la sociedad. Este término show no tiene para mí ninguna derivación peyorativa, es simplemente una manera de entender la vida y aquí en USA la vida se entiende a través de la pecunia o billete verde.



















La sorpresa agradable que me he llevado desde la llegada al Silicon Valley ha sido descubrir que no sólo la sociedad americana es un business show sino que es una sociedad espectáculo. San Francisco es eso y es más.

La Cultura y el Lifestyle que rodea al mundo Tecky y social media del Silicon Valley es una cultura que se fundamenta en lo íntimo, el trabajo con las entrañas del software, en silencio y con interacción virtual. Su fin es siempre socializar el mundo. De lo endógeno a lo exógeno. Es común que en ciudades como Palo Alto, Cupertino, Mountain View se legisle para promover la vida sana libre de humos, la alimentación saludable, el ejercicio físico, la ecología y el uso eficiente de la energía. Y cuando digo promover o mejor dicho cuando aquí se dice promover eso no significa laxitud. Promover aquí significa que un grupo de ciudadanos han llegado a la conclusión de que es así como hay que vivir y es así como los que viven aquí deben de vivir.



















Las pequeñas ciudades del Silicon Valley son ciudades casi de un Mundo Feliz. Todo está regulado, mejor dicho, toda acción fuera de lo que es "correcto" tiene una implicación directa e inmediata en el ciudadano. Por ejemplo, a las empresas instaladas en el Silicon Valley se les obliga a dar una oferta gastronómica a los empleados que sea sana. Luego viene el tema humos y el tema eficiencia energética aunque lo que me resulta más paradójico es observar la cantidad de coches V12, V8, V6. Vamos que el concepto eficiencia ahorro y ecología aquí se entiende como se entiende.

San Francisco es para mi la ciudad oxígeno, la ciudad donde verdaderamente se puede expresar la creatividad desde una independencia de vida o lifestyle libre de los prejuicios de las otras ciudades. Todo tiene cabida es esta ciudad marcada por vidas interesantísima de emigrantes chinos, artistas y diseñadores europeos que han sido comprendidos aquí, empresarios osados y filántropos que libres del peso de la estética europea saben ver donde está el genio. Las gentes de San Francisco no se sorprenden ante la cámara, las gentes de San Francisco entienden que la cámara es parte de la sociedad espectáculo y como consecuencia te regalan expresiones de vida, de realidad, de sociedad viva que son muy difíciles de encontrar en, por ejemplo, Palo Alto.


San Francisco en una ciudad ELEVATOR (ascensor). Me gusta esta palabra porque me transmite la sensación de empuje, de impulso. Sus edificios, sus anuncios publicitarios, sus calles infinitamente empinadas me hablan de los carruseles de la vida, de búsquedas, de éxitos y fracasos. Y todo eso queda reflejado con estilo y diversidad, infinita diversidad.



















Hay muchas San Franciscos, me refiero a que hay muchas maneras de observar San Francisco. Hoy toca San Francisco urbano, sus edificios en downtown. Prometo escribir y fotografiar el San Francisco nocturno, la zona gay de Castro, los ambientes que muchos desconocen, los entornos más cools y elegantes y algunos barrios marginales donde se fusiona el tráfico con la literatura. Esta ciudad da para mucho.



















Un bocanda de aire y emoción entra en los pulmones al entrar en esta ciudad retro. Iphones, carteles de humanos que nos miran de arriba a bajo como preguntándonos a qué esperamos para dar el salto, tranvías que parece que haya que empujar, gentes colgándose de los tranvías con expresiones de liberación. El museo contemporáneo judío, cubos flotantes sobre las cabezas de niños de papel que no saben qué la historia pende sobre sus cabeza. Iglesias anglicanas penetradas por edificios de kriptonita. Edificios de cómic donde se negocia el futuro del bien y del mal y Armani, emporio Armani sentado sobre una seudoconstrucción clásica que intenta emular la elegancia y paideia griega en el siglo XXI.

Luego están las colas del MOMA SF, el museo de arte moderno de San Francisco. Aquí todo el mundo sabe esperar sin impacientarse, qué lujo. Una figura humana de metal, no sé si hombre o mujer, duerme en el quicio mirando los rascacielos de poder, en lugar de permanecer erecto yace tumbado en un gesto que no se sabe si es de placer o de alerta.


Edificios corporativos, donde se negociaron las hipotecas basura y demás objetos de culto entre los gurús de la economía que llevaron a la masa mundial al caos económico y social saltan ante mis ojos como torres medievales impenetrables. Me recuerdan la película METROPOLIS de Fritz Lang.

Y de nuevo el MOMA y su geometría de Cleopatra, portales gigantes de edificios comuna de 4000 dólares al mes y tres flashes para cerrar hoy: el ayuntamiento por la noche con tiras de inteligencia roja y amarilla representaciones simbólicas de la cultura abierta y la pasión por vivir como uno cree, y una secuencia de la vida percepción que un ciudadano tiene a pie de calle rodeado de estas masas metálicas.

VCrown

miércoles 11 de enero de 2012

Esculturas de Stanford University: Los Ojos de la Vanguardia

Rodin, Bufano, Ginnever, Hazdi, Moore y Pineda pasean por la Universidad de Stanford de la mano del sincretismo. Arquitectura de claustro, innovación "state of the art", líderes mundiales de la ciencia, la economía y la política rodeados por un campus inseminado de escultores interpretando la naturaleza del hombre, el futuro, el destino de la humanidad y el cuerpo humano.

Figuras que son fotografiadas a diario por estudiantes, visitors que me encanta traducir como visitantes dada su diversidad, esculturas alegóricas que contrapuestas con el claustro gótico que es Stanford sacuden la naturaleza creativa. Si Stanford es clasicismo tecnócrata sus esculturas son vanguardia de destino incierto.

Stanford y su arquitectura hablan de honor, conocimiento, cultura clásica, innovación, generosidad y tecnología. Las esculturas de Stanford hablan de otra cosa: el hombre sin atributos. Me fascina este sincretismo loco y lleno de conectividad y atrevimiento.

Los Burgueses de Calais, Rodin, honorabilidad, amor por la ciudad y sus ciudadanos. Se entregan los 6 ciudadanos más reconocidos y acaudalados de la ciudad para salvar la vidas de la ciudad sitiada. Alegoría de la política y la economía de hoy. No comment.

































Beniamino Bufano, Las sombras del Futuro, obra que necesita de la mayéutica para comenzar a atisbar significados. El arte es libre de interpretar, yo veo trazos budistas, monjas de clausura y amores juletianos, un toque de islam se refleja en la mano que acaricia el pilar.

Charles Ginnever, Las Tres Gracias y los Triángulos de Chicago. El primero, según Rubens, representaba la sensualidad. Aglaya, Talía y Eufrósime desplegaban sus cuerpos rollizos, nada de lo que se estila hoy. Ginnever resume el omphalos de la mujer con la austeridad de lo inerte, plano, hueco y puntiagudo, líneas de ciencia arte. Y luego los triángulo de Chicago. Triángulos, triángulo, triángulos. Lo bueno que tienen es que la creatividad y el ingenio pueden llevar a que algún estudiante de primer año, techo Geek, encuentre inspiración en ellos para desarrollar la siguiente startup o un logaritmo que sea capaz de hacerle competencia a Google. No estoy siendo sarcástico, lo que digo lo siento como tal y lo creo. Si algo tiene de bueno el Silicon Valley es que uno abandona todos sus prejuicios mentales y es entonces cuando el melón mente empieza verdaderamente a interconectar. Y si no échenle una ojeada textual o visual a James Burke y sus Connections.













Los Triángulos me recuerdan pajaritas de papel de estraza, origamis burdos y un poco del teorema de Pitagoras. Disfruto fotografiándolo y aunque no se vea en las fotos me cuelo como una hipotenusa por su cuerpo seco para impregnarme de lo que emite.















Dimitry Hadzi y los Pillares de Hércules. Quizás sea la pieza que más me atrae junto con los Burgueses de Calais. Toco la escultura espacial, imagino una puerta interestelar que me lleva a otro mundo, futurista, siempre futurista. Su superficie está labrada y parece tersa. Seguramente cuando se hable de Grecia en el siglo XXII sea esta la referencia de lo que un día hubo.

Contraste, muchos contrastes entre el mapa arquitectónica de la Universidad de Stanford y el mapa escultórico de la misma. Eso convierte a esta universidad en más interesante de lo que todavía es. Miro los pilares de Hercules y por encima aparece la torre del Instituto Hoover. El tiempo y la expresión humana unido por una linea del campus universitario. Clasicismo y el futuro del Hombre. Quizás hemos ido muy lejos en nuestras intenciones de progreso.

Se me ocurre que viendo estas esculturas es más fácil entender el mundo de hoy. Las esculturas concentran toda la información dando matices y matices de lo que es la Sociedad del Espectáculo en la que vivimos.

Large Torso de Henry Moore. Puede ser un potro de gimnasia olímpica, los huesos calcificados de un ave prehistóricamente gigante y puede ser lo que es: el perfil de un torso. Dicen que la escultura de Moore es la cara amable de la modernidad pero a mi me parece que al igual que los anteriores Henry se olvidó de que la cara amable de la sociedad es siempre un cuarto de sonrisa. Si es más de eso la amabilidad se convierte en farsa y si está carente de sonrisa el ser humano ya no existe.














El Torso me gusta porque a su derecha encuentro la juventud encontrando a su izquierda el paso del tiempo, senecta. La marcas de la vida haciendo mella en la materia, descabeza de criterio y casi armoniosa. The Large Torso yace en Stanford esperando dos cosas, o que le preguntes quién es o que lo atravieses despacio recreándote en el vacío.

Harvest, la Cosecha, de Marianna Pineda. El realismo mágico interpretado desde Norteamerica. Tienes connotaciones que me hacen recordar la estatuas de la Isla de Pascua, erotismo de trigal y algo de dolor. No sé por qué lo del dolor pero creo que existe. Agricolae, los agricultores, vida de campos. Veo el triunfo del ser humano sobre la labor en el pie que pisa atrás y veo el triunfo del amor sobre la domesticación impuesta del sacrificio diario. La Cosecha me parece de todas las esculturas de Stanford las más humana por aunar los trabajos y los días.

Y así acabo el post de hoy con un paseo que recomiendo a todos los que vengan a Stanford, seguramente se lo recomendaría a todos los alumnos que inicia su Via y también se lo recomendaría a todos los que se acaban graduando para no perder nunca de vista que en Stanford además de éxito se apuesta por el Ser Humano.

Vincent Crown

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